Humanidad
Sentir demasiado no es un defecto
Alan Herrera
A los que sienten mucho se les pide que se calmen, que no exageren, que no se lo tomen todo tan a pecho. Como si la sensibilidad fuera un error de fábrica que hay que corregir.
Pero sentir profundamente es una forma de inteligencia. Es percibir matices que otros no ven, captar lo no dicho, conmoverse con lo que a muchos deja indiferentes. No es debilidad: es una antena más fina.
La humanidad no se mide por cuánto produces, sino por cuánto eres capaz de sentir sin endurecerte.
