Distancia
Irse sin moverse de sitio
Alan Herrera
La distancia más dolorosa no es geográfica. Es la que se abre cuando sigues en una vida, una relación o un trabajo, pero tu presencia interior ya se marchó. Estás, pero no estás.
Esa distancia no aparece de golpe. Se construye en pequeños silencios, en conversaciones que dejas de tener, en partes de ti que apagas para soportar el día.
Reconocer la distancia es el primer paso para decidir si vuelves o si, honestamente, ya es hora de irte del todo.
